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ARTE ROMÁNICO EN NAVARRA, recorridos

 

SANGÜESA: Santa María, Santiago, San AdriÁn de Vadoluengo y San NicolÁs



IGLESIA DE SANTA MARÍA LA REAL

De Aibar a Sangüesa, siguiendo por la misma NA-132, hay 7 km. donde acabaremos este recorrido. Visitaremos primero la Iglesia de Santa María la Real que es la primera que encontramos nada más cruzar el puente sobre el río Aragón.

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En 1132 el rey Alfonso el Batallador (1104-1134) trasladó la población de  Rocaforte a su ubicación actual. En 1134, a la muerte de este rey, que era de Navarra y Aragón, estos reinos se separaron con García el Restaurador y Ramiro II, desde entonces la población fue fronteriza y a partir de entonces y durante siglos las disensiones y guerras entre navarros y aragoneses se hicieron frecuentes, circunstancias que influyeron directamente en el trazado y en las construcciones defensivas que se edificaron. SANTA MARÍA LA REAL, fue capilla de un palacio real construido en el reinado de Alfonso el Batallador.

Las obras en Santa María la Real se comenzaron por la cabecera formada por tres ábsides semicirculares a los que se accede desde el interior por tramos rectos. El central es más alto y ancho que los laterales.

A los ábsides le sigue un crucero que no se ve en planta, estÁ cubierto con una cúpula con su cimborrio y a continuación por tes naves de tres tramos irregulares y cortas, siendo la central mÁs alta y ancha que las laterales.

Los alzados se producen en tres fases diferentes. El primero, hacia 1131 en el que Alfonso el Batallador donó a la Orden de los Sanjuanistas, los terrenos para la construcción de la iglesia. La segunda empieza hacia 1160 cuando llega el maestro Leodegarius, posiblemente después de trabajar en el sepulcro de Doña Blanca de Navarra en Nájera y pasar por Etxano donde hace las cubiertas y canecillos, para llevar a cabo la gran portada. Y por último a finales del s. XII el Maestro de San Juan de la Peña acabaría la parte superior de la portada y se finalizarían los muros de las naves y las bóvedas, finalizando en el s. XIII en el que se remata la cúpula y su cimborrio ya en estilo gótico. En una fase posterior se añade la capilla que vemos en el lado norte tapando parte del absidiolo.

A continuación, en primer lugar, contemplaremos LA PORTADA que ha hecho famosa a la iglesia de Santa María la Real, tanto por su monumentalidad, como por la riqueza y abundancia de esculturas.

Participaron dos talleres: el del maestro “Leodegarius”, francés, (finales s. XII, comienzos de XIII) -que trabajó la zona inferior- y el del maestro de San Juan de la Peña (finales s. XIII).

De la primera fase, profusamente esculpidas, son las cinco arquivoltas apuntadas, decoradas con estatuillas en sentido longitudinal que representan: orantes, guerreros, apóstoles y profetas, peregrinos y clérigos. Descansan sobre estatuas-columna: a la izquierda, María Magdalena, la Virgen María -en el libro que lleva entre las manos firmó el maestro escultor: “Leodegarius me fecit"- y María madre de Santiago y Juan; a la derecha, el apóstol S. Pedro, S. Pablo y Judas Iscariote –ahorcado-.

Sus capiteles representan la venida de Cristo y su Pasión y Resurrección. En el tímpano, la representación del Juicio Final con Cristo Juez, los cuatro ángeles que tocan la trompeta, San Miguel con la balanza y los hombres en dos pisos: a la derecha los justos vestidos, y a la izquierda los condenados desnudos con el demonio que tira de un platillo de la balanza. Debajo en el dintel, -bajo arcos-, los doce apóstoles y en medio la Virgen con el Niño en brazos.

El cuerpo superior se debe al taller del Maestro de San Juan de la Peña (finales del s. XII o principios del XIII). Presenta el Pantocrátor rodeado de los símbolos de los Evangelistas, con ángeles y apóstoles colocados a ambos lados y debajo. Todos ellos están bajo arcos que descansan sobre capiteles de tema vegetal, sustentados por columnas dobles. Por último, en las enjutas, se acumulan amontonados y desordenados, trabajos de los dos talleres citados. Se tratan temas de lo más variados y hasta repetidos en otros lugares de la portada. Hay animales del bestiario, arpías, grifos, basilisco, ciervo, perro y aves; escenas bíblicas del Antiguo y Nuevo Testamento: con Adán y Eva, sueño de José, Anunciación, matanza de los Inocentes, Salomé danzando; imágenes de los pecados: lujuria en la mujer mordida en los pechos por reptiles, ira en dos figuras idénticas luchando con las manos; temas bélicos con caballeros y de la saga de Sigurd –leyenda que remite al mundo de los vikingos- (aunque la Doctora Clara Fernández Ladreda no es partícipe de esta interpretación) y de oficios: un herrero y un zapatero; restos de un, y dispersos, restos de canecillos.

Como hemos comentado anteriormente, la cabecera data hacia el año 1131. Las naves son posteriores, (finales del XII y comienzos del XIII). Consta de tres naves con tres tramos sin crucero definido y tiene tres ábsides semicirculares, -el central mayor que los dos laterales-. La cornisa está sostenida por canecillos esculpidos con motivos variados.

En EL INTERIOR, la bóveda es de crucería simple y está sostenida por cuatro pilares cruciformes con medias columnas adosadas y codillos en los ángulos. Los arcos son apuntados de sección rectangular. El estilo está influido por el Cister, también típico del románico de transición. En la nave central se levanta un cimborrio de estilo protogótico cubierto por una torre posterior (finales del s. XIII, principios del XIV).

Los ábsides están cubiertos por bóveda de cañón y se abren en ellos ventanas semicirculares ciegas y ventanales de medio punto abocinadas; el ábside central está dividido en tres cuerpos a partir de una imposta jaquelada.

Los capiteles están decorados de forma variada, desde los motivos vegetales en forma de palmetas, hasta historiados que representan, híbridos de ave, reptil y humano; otros al Génesis con la figura de Adán, y dedicados al ciclo del nacimiento e infancia de Jesús, también aparece San Juan Bautista con el Festín de Herodes y la Danza de Salomé.



 

IGLESIA DE SANTIAGO

Adentrándonos a la ciudad, al sureste, veremos la Iglesia de Santiago que fue un baluarte defensivo integrada en el recinto amurallado.

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El obispo Sancho de Larrosa (1122-1142) nombró abad de esta iglesia a un capellán llamado Diosayuda. En el año 1144 el papa Celestino II confirma las posesiones de la catedral de Pamplona entre las que se encuentra esta iglesia.

Resalta la gran portada a los pies, de arco ligeramente apuntado con seis arquivoltas, apoyadas las tres intermedias sobre columnas con capiteles decorados con grandes hojas. En el tímpano, una gran escultura de Santiago (de fecha posterior) que a cada lado tiene pintadas unas figuras que se supone son de sus apóstoles. Enmarcan la portada dos columnas con capiteles muy estropeados que sostienen unas semi columnas hasta la cornisa.

Hoy en día la vemos muy modificada y con muchos añadidos, aunque en su inicio fue románico tardío estilo cisterciense y siguió su construcción en gótico, como se puede comprobar en las naves. Tiene tres naves de cuatro tramos en planta basilical. La central es la más amplia y más alta que las otras dos, con bóveda de crucería. La de la epístola más estrecha que la del evangelio. La cabecera triple semicircular, ha sido muy modificada.




IGLESIA DE SAN NICOLÁS

La iglesia de San Nicolás se encontraba enfrete a el convento de la RRMM Comendadoras de Sancti Spiritus. Este edificio está llegando por la NA-8603  poco antes de cruzar al puente que entra a Sangüesa por delante de la iglesia de Santa María.

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Hasta el mes de Julio del año 2012 se desconocía la ubicación de esta importante iglesia de la que en el libro de "Sangüesa en el Camino de Santiago" de D. Juan Cruz Labeaga leemos:

"La iglesia románica de San Nicolás era de tres naves, separadas por columnas, rematadas por una cabecera de planta poligonal más dos ábsides semicirculares a cada lado. Bóvedas de medio cañón cubrían la nave central y de cuarto cañón las laterales. Al interior tenía cuatro tramos. Sus medidas eran de 21,50 m x 15,50 m. El aspecto externo sería similar a Santa María del Campo en Navascués, y el abovedamiento interno como las iglesias de San Pedro de Aibar o de San Miguel de Izaga. Sus labores los acreditan como del mejor arte románico de hacia mediados del siglo XII”.

Sabemos que desapareció hacia el año 1.911. Parte de las piezas escultóricas se recuperaron y la piedra se vendió al “Irati” para hacer los puentes de piedra por donde pasaba el tren. Las piezas recuperadas están repartidas entre el convento de San Francisco de Asís y el Oratorio de las RRMM Comendadoras de Sancti Spiritus en Sangüesa y la Cámara de Coptos y el Museo de Navarra en Pamplona.

Para saber mÁs: http://www.academia.edu/3397883/San_Nicolas_de_Sanguesa_el_templo_fantasma  del historiador D. Carlos Martínez Álava.





SAN ADRIÁN DE VADOLUENGO

Para visitar la Iglesia de San Adrián de Vadoluengo, tenemos que ir a las afueras, de camino a Sos de Rey Católico.

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En 1035 se cita ya como límite occidental de la masa territorial cuyas rentas entregó  el rey Sancho Garcés III el Mayor a su hijo Ramiro. En enero de 1135 fue escenario del intento de acuerdo entre el monarca pamplonés García Ramírez y Ramiro II de Aragón. En 1134 su palacio y su iglesia de San Adrián fueron legados por Fortún Garcés Gajal al monasterio de Leire, pero en 1145, fallecida la esposa del donante, éste entregó finalmente ambos a San Pedro de Cluny.

San Adrián de Vadoluengo fue construida hacia 1122. Es una iglesia típica rural de  nave de dos tramos con cubierta de cañón sobre arcos fajones dobles que descansan en pilastras superpuestas sobre una imposta biselada en el arco de triunfo, o en columnas adosadas con capiteles  decorados con motivos vegetales o aves el único que divide los dos tramos de la nave.

El ábside es semicircular con cubierta de horno, de muy bellas proporciones, con  una ventana de medio punto abocinada. En el hastial y en el lado de la Epístola se encuentra  vanos similares.

Tiene la puerta en el lado de la Epístola, toda ella recorrida con una línea de imposta jaquelada; es de arco de medio punto abocinado con tres arquivoltas lisas, con algún adorno en forma de pencas y ajedrezado, voltean sobre dos columnas con capiteles decorados con hojas muy gruesas y con leones afrontados; los cimacios están decorados de formas distintas con entrelazos y líneas; el tímpano encierra un crismón.

Toda la cornisa, descansa sobre canecillos de motivos variados, desde geométricos: entrelazos y sogas; bestiario: leones, peces, aves y humanos con motivos diversos.

Hay en muchos sillares curiosas marcas de cantero, en el álbum de fotos se puede ver un ejemplo.

La torre a los  pies con ventana geminada.















Enlace a detalle de toda la portada.





Enlace a detalle de los capiteles de la cabecera.

































 


 







 

















































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