ARTE ROMÁNICO EN NAVARRA, recorridos

 

LAS PORTADAS DE SAN SALVADOR DE LEYRE

Vemos cuatro puertas en el Monasterio de Leyre.Para entrar en la cripta utilizamos la puerta más antigua del Monasterio, compuesta por la superposición de tres arcos de medio punto con grandes dovelas desiguales, está  enmarcada por una tosca arquivolta que se apoya  en una línea de que sirvió de acceso al claustro originalmente, tiene cuatro arquivoltas biseladas, dos de ellas reposan de forma forzada en los mismos capiteles, éstos tiene una decoración muy sencilla imitando  decorados con motivos ”legerenses”.  La puerta del lado sur la vemos en el interior y da paso a la capilla de las Santas Nunilo y Alodia, es también abocinada, la forman tres arquivoltas con baquetones e imposta exterior que descansan en tres columnas de fuste liso con basas y capiteles de decoración vegetal; en el centro del tímpano hay un crismón de tipo jaqués. Y para entrar, utilizamos la puerta que está a los pies: La “PORTA SPECIOSA”Se abre bajo un gran arco de medio punto abocinado, dividida en dos por una columna parteluz ricamente adornada. En su construcción hay dos épocas diferentes: En la primera, -posiblemente anterior a la segunda consagración en 1098, Rey Sancho Ramírez (1076-1094), se aportó: el tímpano con las figuras del Pantocrátor, la Virgen, tres apóstoles y un evangelista; además, los personajes San Miguel y la Transfiguración que componen la jamba y enjuta izquierda; y la Anunciación y la Visitación en la enjuta derecha. En todos ellos las vestiduras aparecen con pliegues curvos, las mangas tiene un plegado apretado y los ropajes están decorados con unas orlas que terminan en un dibujo romboidal. Esto, junto a los capiteles que presentan aves enfrentadas picoteándose las patas y mujeres en cuclillas que se tiran de los pelos, hacen pensar en el maestro Esteban o algún taller relacionado que estuvo en la catedral de Pamplona.

De la segunda época, -segunda mitad del s. XII-, en la que interviene un maestro de Aragón, son las cuatro arquivoltas con todo tipo de figuras de gran sentido simbólico y llenas de decoración ornamental. Por encima hay el ya típico taqueado jaqués del Camino de Santiago.

El resto de figuras, además de las ya comentadas, se encuentran desordenadas y sin relación de ningún tipo sobre los arcos, en las enjutas: A la izquierda dos escenas que narran el martirio de las Santas Nunilo y Alodia; un personaje atacado por un sapo y una bicha -representando la lujuria-; otro de tema irreconocible; una representación de la avaricia, y un ser monstruoso alado con patas y garras de cangrejo; una gran máscara infernal;  un demonio agarrando a una persona; y un hombre con un gran pez.

Inmediatamente debajo, se halla un santo con bastón y una cabeza con barbas. A la derecha un entrelazo decorativo; Ángeles trompeteros; la figura de un profeta y un enramado de vid. Por último en la jamba izquierda, un león en la línea de impostas; figura de santo con libro sin identificar; un león con hombre entre las patas. En la jamba derecha las figuras son irreconocibles.

 


Porta Speciosa


Ver con el máximo detalle la Porta Speciosa










Puerta de la cripta





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