ARTE ROMÁNICO EN NAVARRA, recorridos


 



ETXANO, SAN PEDRO

A ETXANO se llega si seguimos adentrándonos desde Olóriz hacia el interior en dirección al señorío de Bariain. En un determinado punto, aproximadamente a 3 kms., se bifurca la carretera antes de llegar al pantano de Mairaga, debemos coger el ramal derecho (está indicado). Muy pronto veremos aparecer entre los árboles la espadaña de San Pedro de ETXANO que se encuentra aislada en el interior de un pequeño barranco sin ningún vestigio de construcciones en su entorno. Para visitar su interior hay que pedir la llave en Olóriz en la misma casa antes citada.

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Nos encontramos ante una iglesia rural típica construida aproximadamente entre 1150 y 1160. Es del grupo al que se le atribuye que se encuentra arquitectónicamente influenciado  el castillo de Loarre. Trabajan en la portada el taller del maestro Esteban y en los canecillos el del maestro Leodegarius. Estamos ante un caso único en el románico.

El desconocido comitente de esta iglesia mandó esculpir una portada, de la que hablaremos más adelante, con decoración totalmente profana, tanto en la arquivolta central, como en los capiteles de la misma, sin que por ningún lado veamos los símbolos y esculturas habituales que hay en las iglesias de la época por toda Europa.

Curiosamente se encontraba adosada a un palacio y su complejo de casa, casal y molino, hoy desaparecidos en su totalidad. Se compone de una nave de tres tramos con bóveda de medio cañón apuntado sobre arcos fajones que descansan en columnas con capiteles decorados con temas vegetales, salvo los del tramo próximo a la portada que son historiados, sobre ellos y siguiendo el perímetro de la nave hay una imposta ajedrezada.

Tiene el ábside de forma semicircular cubierto de bóveda de horno. En el interior los dos capiteles historiados citados, hasta la fecha no se han podido descifrar su significado, se trata: en el lado del Evangelio, de un personaje sentado con las manos apoyadas en las rodillas, a su derecha un hombre le tiende la mano y a la izquierda hay otro personaje (¿una mujer?) arrodillado sujetándose un pie. En el de enfrente, un personaje sentado con un libro entre las manos y dos animales ¿mastines? que juegan con su amo, uno saca la lengua para chupar el libro y apoya una pata en el mismo; el otro tiene su pata reposando en la rodilla del personaje, en los lados detrás de los animales, otros personajes a cada lado, apoyan las manos en sus lomos. Parece que se tuvo la intención de levantar una cúpula con cimborrio como en Olleta o en Katalain debido a la composición de dobles arcos fajones contiguos a la cabecera sobre columnas adosadas a fuertes pilares y arranques de arcos transversales, pero desconocemos el motivo por el que no se llevó a buen fin su construcción.

Las dimensiones del conjunto son importantes, pues es la más grande del valle, únicamente la iglesia de Olleta se aproxima a sus medidas.

Al exterior, sillares bien escuadrados, una airosa espadaña y robustos contrafuertes, dan la agradable impresión de estar ante un hermoso templo. Recibe luz por tres vanos en el ábside abocinados que al exterior los configuran dobles arquivoltas lisas protegidas por otra decorada con bolas, sobre imposta ajedrezada que da paso a columnillas con capiteles con decoración vegetal de carnosas hojas vueltas. Hay otra ventana de medio punto sin decoración alguna en el lado de la Epístola. Tema aparte a tratar son sus portadas. Atípicamente en el lado sur tiene una portadita de medio punto con tímpano liso que confirma, junto a los canes, también lisos, que sustentan el tejado, que en ese lado hubo adosadas dependencias del palacio.

En cambio, en el lado norte, en el último tramo en un cuerpo saliente debido a su gran abocinamiento, protegido por un tejaroz con diez canecillos, tenemos una fastuosa portada compuesta por seis arquivoltas profusamente decoradas, y una más por encima baquetonada que hace de guardalluvias. Reposan a través de una hermosa imposta con complicada decoración en tres columnas a cada lado acodilladas y pilastras, hay un tímpano vacío que está reclamando el Crismón que debió alojar, hoy perdido.

Pero si toda esta decoración en sí misma sería relativamente importante y diferenciadora para con respecto a las demás iglesias rurales, además nos encontramos con un hecho insólito en el románico europeo, en la arquivolta intermedia hay esculpido un personaje con dos cabezas, Jano, una máscara (objeto mediante el cual el portador pretende disfrazarse y personificar aquello que la máscara representa. En su uso hay un trasfondo de concepciones mágico religiosas) y veintitrés personajes más sentados ante una mesa constituida por la rosca de la arquivolta baquetonada. En el centro, en la clave, un señor ¿el comitente o palaciano? (*) con grandes barbas de rizos vueltos hacia fuera y las manos en las rodillas preside la fiesta popular que están celebrando de las Kalendae Januariae que en Cantabria, bajo el nombre de la Vijanera se siguen celebrando actualmente desde el 25 de Diciembre al 5 de Enero (en otros lugares el cristianismo las adoptó como carnaval atrasándolo en las fechas).

A su derecha tiene la máscara citada, y, a la derecha de ésta, se encuentra la representación del dios Jano en un personaje con dos cabezas que atestigua que se celebra su fiesta. Los  demás asistentes, que visten mantos, túnicas e incluso algunos rodilleras de perpunte (acolchado que utilizaban los hombre de armas), son cuatro músicos (dos de ellos cojos con pata de palo) que tocan instrumentos de música profana, cuernos, albogue y flauta de pan, el resto entrechocan entre sus dedos las tejoletas, levantan las manos (símbolo de la voz y el canto) o las tienen sobre la mesa. Las barbas y peinados es un derroche de imaginación nunca visto en la escultura románica, posiblemente confirmando la representación del ambiente carnavalesco y festivo .

Los capiteles mantienen la misma tónica de omitir lo religioso. De los seis, hay dos con decoración vegetal, uno con dos aves enfrentadas y tres con representación historiada, en la que se nos cuenta, empezando por el primero a la izquierda del espectador, el recibimiento a alguien con grandes palmas por parte de dos nobles elegantemente vestidos con pellizones, el siguiente un personaje sentado (está destrozada la cabeza, pero posiblemente es el comitente) es atendido por dos caballeros, uno a cada lado, que le ponen una mano sobre los brazos. Y por último, el mismo personaje de la clave (comitente o palaciano) está en una esquina recibiendo el homenaje de los otros dos personajes a su derecha con rodilla en tierra. Todos ellos visten elegantes mantos y pellizones.

Sabemos que los maestros canteros de los Compañeros Constructores que formaban los talleres que se desplazaban para construir las iglesias estaban supeditados a las instrucciones del comitente para desarrollar el programa iconográfico que se iba a tallar en las portadas, tímpanos, enjutas o capiteles, de las iglesias. Por eso en la misteriosa iglesia de ETXANO tenemos la oportunidad de asistir a un derroche de imaginación, descripción de acontecimientos y conocimiento de la simbología numérica que se aplicaba desde la antigüedad.

Si nos fijamos en su número hay 37 canecillos debajo del alero de la iglesia, número que por condensación suma 10 (3+7), igual que el número existente debajo del tejaroz de la portada, también diez. Diez es el número de la Tetraktys pitagórica: la suma de los cuatro primeros números (1 +2 +3 +4). Tiene el sentido de la totalidad, del acabamiento, del retorno a la unidad tras el desarrollo del ciclo de los nueve primeros números. Según el Beato de Liébana dice que San Isidoro llama al 10 “el primer número... que por ser el primero es un número perfecto”. Esta observación suena como si Isidoro conociera el cero (10= [1+0]=1), pero sería muy atrevida esta hipótesis. De todas maneras, lo más probable es que la afirmación de Isidoro se base en otras consideraciones: en parte naturales –los dedos de ambas manos-, en parte por referencias bíblicas –10 son los mandamientos, etc.- y en parte porque el 10 es “el número más grande” –no hay otro número cuya condensación exceda de 10. Los enteros de 1 a 10 suman 55 (1+2+3+4+5+6+7+8+9+10=55), cuya condensación vuelve a darnos 10. Más perfección casi no es imaginable .

Los 37 canecillos de debajo de alero se dividen en tres grupos diferenciados, el primero que va, desde el existente en el contrafuerte del lado de la Epístola contiguo al ábside, al 14, en los que se representa una simbología numérica celestial o positiva, vemos la unidad,  afirmación de un solo Dios omnipresente, indivisible, creador y origen de todo, a continuación tres esferas, que representan las esferas celestes. Tres simboliza la Trinidad. Según los profetas, de Dios emanan tres esferas que llevan a tres cielos: la primera la esfera del amor; la segunda esfera es la de la sabiduría y la tercera es la de la creación…etc. Del 15 al 21 representaciones lúdicas y profanas, los juglares, condenados por la iglesia, o, un canto a la fertilidad. Del 22 al 37 en los que se entremezclan mensajes simbólicos determinados, con retratos y decoración. Por último los diez que están en la portada, recogen una serie de retratos de personaje, con algún mensaje simbólico intercalado.

Si nos dirigimos al sur por el camino que asciende a la ladera del monte cercano veremos los restos de un puente medieval sobre el riachuelo Mairaga.

En el hastial hermosa espadaña de tres huecos de medio punto, posiblemente construida con los restos del palacio después de su derrumbe. Y como dato curioso, se conservan numerosos mechinales en los muros de la iglesia.

En mis largas horas de estudio sobre esta misteriosa iglesia, siempre eché en falta la pila bautismal que debió tener en su origen (la que hay actualmente no es ni siquiera medieval). Pues bien, a  gracias a la colaboración de personas bien intencionadas se ha localizado en el palacio de los hermanos Cabodevilla en Olóriz. Como era de suponer sus características también están fuera de las comunes de las pilas bautismales navarras. En la publicación de Asunción Domeño Martínez de Morentin "Pilas Bautismales Medievales en Navarra", Pamplona 1992, no se recoge ninguna tetralobulada como la encontrada, si por el contrario hay otras con  la base esculpida con figuras en los cuatro puntos cardinales, lamentablemente muy deterioradas en este caso. Hemos encontrado similares en la Valdonsella.

¡¡¡ESTÁ A LA VENTA!!!







> ENLACE A LA PUBLICACIÓN DE PRÍNCIPE DE VIANA DE LA PRESENCIA DE JANO EN LA PORTADA





ENLACE A DETALLE DE LAS 25 DOVELAS, CAPITELES Y DE LOS 47 CANECILLOS, CON FOTOGRAFÍAS DE GRAN RESOLUCIÓN













VÍDEO SOBRE SAN PEDRO DE ETXANO

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